«No hay mal que por bien no venga » “Breve” reflexión sobre un refrán popular.
¿Después de algo considerado “malo” vendrá lo “bueno”?, entonces ¿ese algo “malo” en realidad era “bueno”?, y si ya era “bueno” y después vino lo “bueno”, esto “bueno” que sucede ¿en algún punto será visto como “malo”?. «No hay mal que por bien no venga », ¿Qué es primero?, ¿qué motivó eso primero?, ¿siempre hubo un antes de eso primero?…
Aquello que calificamos como “bueno” o “malo” va y viene, uno detrás del otro, dos del uno y uno más del otro, o unos pocos o muchos del uno que seguramente darán paso al otro. Un orden difícil de descifrar, un orden en sí mismo supersticioso, sin embargo, está claro que la vida contiene eso: encuentros, rupturas, sucesos, momentos, entradas y salidas (diría un amigo mío), eventos que de acuerdo a quién los observe y en qué momento los reconozca, seguramente ypor costumbre, recibirán su respectivo calificativo.
Para precisar un orden de gestación, en el afán de entender (si de eso se tratara), ubicamos y ordenamos en una línea que permita observar un antes y un después. Esa línea la entendemos como el tiempo, y será justamente en él, en el tiempo, que nos permitimos ordenar, observar, categorizar y re-categorizar los encuentros, desencuentros y eventos de la vida, esta línea es como un testigo que puede estar dispuesto o no, a cambiar su testimonio en el tiempo, ¡vaya situación!. De esta manera, logramos contar las historias que nos identifican, las propias y las de otros, y en medio las historias que cuentan los otros de nosotros, y nos narramos y narramos la vida según los eventos que consideramos; los enlazamos para darle sentido, nuestro sentido, por accidente tantas veces el que inconscientemente “nos conviene”.
«No hay mal que por bien no venga» decimos, y también concluimos tantas veces al revisar la historia, al hacer las sumas y las restas. Así, notamos y celebramos que los otros y los hechos resultan ser piezas claves, pasos, ingredientes sin loscuales nuestra realidad y el presente, que se esfuma cada segundo, no tendrían sustento, una receta que aspira al sentido mismo.
Vivir la vida y la incertidumbre de ésta, darse tiempo para observar los hechos, estar dispuestos a categorizar una y otra vez, o a no calificar, o aceptar escuetamente sin acomodar, o a observar curiosamente para escribir y reescribir; resulta toda una aventura que no está exenta de emociones y de riesgos. Hay quienes nacen con espíritu inquieto y viajero, hay quienes prefieren observar y soñar las aventuras que otros viven o vivirlas como propias, otros que prefieren que les creen su historia, hay unos que buscan dicha aventura y no la esperan, y también hay quienes definitivamente sienten que la aventura misma no es necesaria y que puede ser la peor de las travesías.
«No hay mal que por bien no venga». Quiero pensar que es una invitación a soltar, a no calificar, a revisar los hechos y la historia sin aprehensión, a enlazar y soltar conscientemente como una forma de vivir, a re-evaluar, a corregir, a darnos la oportunidad de contar la vida de los demás y la propia de distintas maneras. Es una invitación a la creatividad que implica renuncia, apertura y buena disposición porque las líneas y el tiempo continúan, y mañana contaremos cada nuevo encuentro y cada hecho como una de las piezas clave de la aventura en la que independientemente de nuestro carácter, ya estamos envueltos y más que eso, somos protagonistas.
Jairo García – Psicólogo y publicista.
Septiembre, 2023.
Nota: Para leerlo de nuevo se podría “maridar” con canciones como: A Case of You, Joni Mitchell ‧ 1971, o también pero diferente con Time, Roger Waters, Pink Floyd ‧ 1973. Se podría acompañar con un buen queso holandés, o un pedazo de chocolate oscuro. También puede no usar nada de lo anterior.
